
Sinceramente tenía planedo escribir de otro tema, un tema que me gusta y de hecho me gustaría hacer contenido seguido al respecto, pero hay un tema.
Para mantener la naturalidad del blog, he decidido utilizarlo en parte para hacer un poco de catarsis de lo que paso en la medida que aporta valor para alguien que lo lea.
Entonces…
Y no es para poco, sino que han sido unas semanas bien difíciles. Unas de las más difíciles y ocupadas de las que van este año.
Llevar 6 cursos en la universidad mientras trabajas 8 horas diarias es agotador, más aún cuando en el proceso se acumulan los trabajos finales, discusiones familiares y quieres mantener las metas que te propones.
Algo que hay que tener muy en claro es que la consistencia hace la disciplina y en un primer momento me frustraba la idea de “fracasar” en el primer intento al hacer algo nuevo, hasta que aprendí que nada va a ser lineal por más de que sea yo quien maneje mis tiempos y labores. Se trata principalmente de ir ajustando poco a poco los cambios que quieres tener y encajarlos hasta que sean parte de tu rutina.
Caí en el problema de HACER NADA HACIENDO MUCHO. ¿De qué sirve si me la paso estudiando, trabajando, o tratando de incluir actividades que creo que me van a aportar, cuando en el fondo estoy dejando de lado lo que me gustaría hacer? Y sé que todo nuevo conlleva un sacrificio, pero ¿Qué tan costoso es lo que estoy sacrificando? Me faltó identificar eso.
Por ejemplo, descuidar la amistad, descuidar tu tiempo de sueño, descuidar tu tiempo en familiar, descuidar tu tiempo para reflexionar el cómo van las cosas en serio. En realidad, tienen un costo muy alto desde mi punto de vista.
Aprendí que NO ES SACRIFICAR POR SACRIFICAR. Sino de ver el largo plazo de tus acciones, darle una visión a lo que haces.
Es un poco similar a lo básico en mi escuela de negocios, antes de las metas/objetivos está la visión. Y en base ello, veo si los objetivos que quiero son coherentes y realistas.
Todo lo que te propongas a hacer debe tener sentido con tu proyecto de vida. No porque veas en un video que la gente “exitosa” se levanta a las 5 a.m. vas a obligarte a levantarte a las 5 a.m. o tratar de llenar tu horario con cualquier actividad solo para estar ocupados como ellos.
Lo único absoluto que hasta ahora encuentro es el cambio y lo contextual.
Primero plantéate quien quieres ser. No lo sobre pienses, tomate una parte del día y no te preocupes por si no estas del todo convencido, solo decláralo.
Segundo, hay actividades que rígidamente se tienen que hacer y otras que puedes añadirlas en el día para darle sentido a quien quieres ser. YO ESTOY ACÁ. Posiblemente cambiemos de opinión o descubramos nuevas oportunidades que cambien el rumbo de lo que hacemos. Pero hay que intentarlo, y con eso pueden pasar dos cosas, mejoramos en lo que nos hemos propuesto ser o descubrimos que no es lo nuestro e iteramos de nuevo. ITERAMOS… una de mis palabras favoritas al que le voy a dedicar un post, pero después de terminar mi libro de Lean Startup.
Hay una frase que este último mes se me ha hecho muy presente,
“Do the right thing, not the things right”
Aunque no hay que tomarla de forma tan estricta porque hacer las cosas bien nos forma disciplina y buena vista ante los demás. De hecho, esto me trae a la mente otra frase que me desencajó hace poco,
“Como haces cualquier cosa haces todo”
Porque muchas veces me he usado el pretexto en lo que hago mal con “era cualquier cosa” pero al final de cuentas nuestro entorno nos define con el desempeño más mínimo que hemos tenido. Sería crearnos cuello de botella a nivel de marca personal y no estaríamos aprovechando ser la mejor versión de nosotros mismos. Tendríamos varias caretas.
Volviendo al tema de los sacrificios, ¿De verdad vas a perder tal relación por priorizar cosas que no sabes si son las correctas? ¿Vas a dejar de crear espacios para ti, solo porque quieres quedar bien con alguien más? ¿Tiene sentido lo que haces? ¿Cuánto estas dispuesto a arriesgar por tal objetivo?.
Pues como buen estudiante de la facultad de negocios, solo arriesga lo que estas dispuesto a perder. Obviamente hay que arriesgar si o si, pero la medida dependerá de qué prioridades tengas en tu vida para lograr tu misión y visión.
Pensar en el ahora es más difícil de lo que parece. Muchas ideas en tu cabeza nublan el presente e incluso te hunden.
Pero ES NORMAL, e incluso el 90% de nuestras preocupaciones NUNCA OCURREN, Y NO LO DIGO YO, lo dice la ciencia. Puedes buscarlo si quieres. Haz un poco de retrospectiva, ¿Cuántas veces se han cumplido las cosas que te preocuparon alguna vez?. Toma acción y aprende a decir no.
Ahora que terminó el ciclo de mi universidad, tengo un poco más de tiempo para este espacio vital.
Seguimos iterando.